miércoles, 23 de septiembre de 2009

Borgeana mal


Gladys Baum sabía que su plan estaba ya escrito. La justicia tiene cuerpo de mujer y ella lo entregaría al sudor de un marinero sueco. Esta vez no, el dinero no sería roto. Gladys tomará el remís hasta la fábrica, sus pasos asustados pero firmes la conducirán hasta la oficina de Webber, su jefe, que espera con ansias la denuncia que ella le había adelantado por celular.

Gladys sabe que tendrá que hacer fuego y decir con todo el odio de su sangre “He vengado a mi padre y no me podrán castigar…”; sin embargo, por más años que transcurran, las historias de algún modo tienden a repetirse y Webber ya estará muerto cuando ella abra la boca. La coartada será repasada en su cabeza mientras se desabrocha la blusa.



—¿Lo creerá, Sargento?- dijo el forense—. Gladys Baum no tuvo en cuenta las pruebas de ADN.

10 comentarios:

sergio dijo...

Si es lo que yo digo: "qué odiosa es la tecnología" Arruinar un gran argumento!!!!

Hernán Schillagi dijo...

Sergio querido:

Eso mismo pensaba yo. Si Borges hubiese sido más joven y se le ocurría esta venganza de E. Zunz y su crimen "perfecto", enseguida hubiera echado por tierra la coartada (gracias por la corrección ortográfica) del marinero sueco y la violación posterior de Aaron Loewental (o como se escriba). Ahora le sacarían la ficha hasta de la hora del "coito" y la identificación del genoma; entonces nosotros nos hubiéramos perdido de un gran cuento. Quizá éste sea el cuento más "ganchero" de Borges (pienso en el efecto provocado mis alumnos).

Así y todo, si alguien ambientara un cuento en a mediados del siglo XX para "zafar" de los avances tecnológicos, sería un facilismo de pereza mental.


Pd: gracias por hacerle el aguante a esta ciudad semi vacía!

sergio dijo...

El texto es muy interesante. Me gusta cuando la literatura se vuelve sobre la literatura. Borges de eso sabía mucho ¿No?

Proyecto María Castaña dijo...

Pensar que he leído Emma Zunz mil veces, he visto la peli de Torre Nilsson (Días de odio se llamaba, título ganchero) y como Sergio me parece un gran argumento con ese sabor orillero y realista que frecuentaba cada tanto el maestro... ¡y vos, Schillagi, venís a interponer el odioso ADN! Yo creo que Borges hubiera superado ese escollo sin que mellara su gran historia.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: estoy más que seguro. Así y todo "Emma Zunz" es inoxidable. Una pieza de relojería que con el tiempo empezó a fallar, pero eso la hace más hermosa (por imperfecta). "La muerte y la brújula" y "El jardín de senderos que se bifurcan" son perfectos, pero más de uno desistiría a la mitad en su lectura.

Creo que el estilo de la prosa de "Emma" es lo imperecedero. Se siente el odio y la sed de venganza en cada frase.

En fin, yo me puse el traje de Marco Denevi y le busqué el pelo al huevo. Algún día le tocará al autor de "Ceremonia secreta".

Hernán Schillagi dijo...

Todo bien con Emma Zunz, ¿pero nadie me va a decir de qué otro cuento se inspira el desenlace?

(Es fácil)

Proyecto María Castaña dijo...

Que ya adiviné el cuento, que ya el autor de este blog ha confirmado mi acierto, que... ¡vamos! es fácil, ha pensar un poco.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: si no, decilo vos. Total...de Borges somos! Como decía Franchella ;-)

Proyecto María Castaña dijo...

Y sí (ya se lo dije a Sergio): ¡¡¡LA CASA DE ASTERIÓN!!!

Si quiera fuéramos de Borges, todavía estoy más cerca de Franchella, ¡ojo, un genio igual!

Hernán Schillagi dijo...

Paula: ¡Correcto!, diría Susana. Te ganaste un préstamo especial de mi biblioteca. Seguí participando ;-)