martes, 1 de septiembre de 2009

Los raros (o celebración de la amistad)


La ha visto todo el mundo, y más de una vez. Sin embargo, yo siempre la agarraba empezada y me daba por vencido a los 20 minutos. O, si no, veía el final; pero con la angustia de saber que lo mejor ya había pasado.

Estoy hablando de la película "Cuatro bodas y un funeral" de Mike Newell. Sí, 15 años sin poder verla completamente hasta que hace un mes la esperé un viernes como se espera una revelación: sin saber si sería capaz de soportarla. Empezaba a las 12 de la noche por el VH1 y no se me iba a escapar.

Antes de seguir debo confesar -sin ponerme colorado- que soy fanático de Hugh Grant. Su torpeza galante en "Un lugar llamado Notting Hill", la acidez vacua e irresponsable de "Un gran chico" y la parodia descarada de "Letra y música"; son un imán suficiente para todos aquellos que sostienen el control remoto como un corazón trémulo y cambiante.

Entonces, esperaba –con mayor o menor torpeza- lo que siempre ofrece una comedia romántica: Dos que se conocen-Pegan onda inmediatamente-Confusión y dudas-Pelea- Reconciliación efectista- Final feliz. Este molde secuencial se ajusta a una gran cantidad de largometrajes “rosa”. Meg Ryan y Julia Roberts me dan la razón. Pero en “Four weddings and a funeral” de entrada me encontré que la heroína, una Andie MacDowell con un sombrero enorme y tan hermosa que corta el aliento, aparece como una mujer fría, desprejuiciada que –sin más- se lo levanta al bonachón de Charles (Hugh Grant) y escapa, para luego -en la segunda boda- aparecer comprometida con un viejo escocés forrado en plata y alcurnia. Primera luz de alerta.

La película, por tanto, trata de los encuentros fugaces de estos amantes en cuatro bodas consecutivas y un tristísimo como epifánico funeral. Si editáramos los minutos de “romanticismo” entre los dos, no llegaríamos al cuarto de hora. Cómo será que en el video de la banda Wet Wet Wet, que bellamente le pone una inmortal balada pop al film, tiene que “mechar” imágenes de los músicos cantando a cada rato. Luego de ciertos enredos y desilusiones, Carrie (la americana díscola) y Charles (el inglés atribulado) se besan bajo la lluvia en el último casamiento, comienza una música alegre y salen sin explicación las fotografías futuras de todas las parejas que se han formado, y la de ellos recién aparece como en el medio sonriendo con sus hijos. Nada más.

Puse las balizas y pensé en solitario. La peli no propone una clásica historia de amor de pareja, ya que estamos las dos horas atentos a los acontecimientos, cruces y devaneos de un heterogéneo y encantador grupo donde caben, entre otros, un excéntrico, una arpía amargada (fantástica Kristin Scott Thomas), un loser crónico con las mujeres, un gay cínico (y su poema de Auden que conmueve hasta las férreas agujas del Big Ben), un sordomudo que no le hace falta hablar para tenerla clara, una pelirroja alocada y Charles, soltero empedernido que echa a perder toda relación cuando ésta comienza a ser un compromiso. Por lo tanto, “Cuatro bodas…”, más que presentarse como una comedia romántica, propone una gran historia de amor entre amigos, con la aceptación del otro más allá de las diferencias, el compartir las soledades con el humor como trinchera para resguardarse de los malos momentos.

Cuando terminé de verla me acordé, aunque parezca tirado de los pelos, de “La era del hielo 3”. Ya que después de zafar de los peligros más increíbles, uno de los personajes mira a su grupo (formado por tres mamuts, dos zarigüellas, un tigre y un perezoso), sabe que sin sus amigos no hubiera sobrevivido y les dice sonriendo: “Somos una manada extraña”. Quizá en la rareza se encuentren los tesoros menos pensados.

19 comentarios:

sergio dijo...

Amigo: adoré (uy, ya me puse en loca!!ja) su texto. ¿Por qué? Porque ud supo ver y poner en palabras eso que me había gustado tanto de esa peli. Quiero decir que la he visto durante años y nunca sentí que la historia de amor de los protagonistas me interesara demasiado (para eso veo Mujer bonita o Sabrina -la clásica, obvio-), sino que había otro componente. Y sí, es eso. Es la amistad de esta gente lo que me impresiona, boda tras boda, boda tras funderal siempre unidos.

Muy efectiva la cita de la era del hielo. Quizá los grupos más heterogéneos -raros, bah- son los que mejor funcionan.

Hernán Schillagi dijo...

Querido Sergio: flasheé con su "adoré", jaja!

Sí, no podía dejar de parecerme extraño el que habían pasado 15 años y no la había visto. Eso demuestra mi pereza brutal para ver películas que me aleja de ser un cinéfilo. Pero en mi imaginario, la tenía como una comedia romántica. De las buenas, sí; pero una más. Aunque después -¡gracias wikipedia!- leí que tuvo varias nominaciones (mejor película entre ellas) a los Oscars y Hugh Grant ganó como mejor actor.

¿Es en esta película donde Glenn Close dobla a la australiana Andy Mac Dowell, porque su acento era un espanto y no daba como americana? Si fue así, está buenísimo que, en una escena, recuerden a "Atracción fatal". Lo que se deben haber reído.

Amigo, ¿sabe que una alumna mía (que estudia inglés) empezó a leer los poemas de Auden después de ver esta peli? ¿No es genial?

Por otro lado, Ud. sabe cuánto valoro amistades como la suya. Quizá este "heterogéneo" post ha sido una excusa para brindarles un homenaje a esos fortuitos encuentros que son los amigos. Tan extraños como conocidos.

Hernán Schillagi dijo...

Me corrijo: Andie (y no Andy)Mac Dowell nació en Carolina del Sur (EEUU) y fue su acento sureño lo que no soportaron los productores de "Greystoke: la leyenda de Tarzán", porque tenía que hacer de aristócrata inglesa. Por eso, de algún modo, se ríen en "Cuatro bodas..."

Proyecto María Castaña dijo...

Nada que agregar a este excelente post. La verdad, al igual que Sergio, me cambiaste la interpretación de la peli a la que he visto varias veces, incluso por primera vez en el cine cuando la estrenaron (sala Lavalle, ¡viejos tiempos!). Para mí, siempre fue la clásica comedia romántica "chico conoce a chica" como dicen los críticos, con una vuelta de tuerca de ácido humor inglés. Por supuesto, estaba la "banda" disfuncional de amigos pero, a mi entender, eran simple comparsa. Reflexionando sobre tu comentario, he caído en que la verdadera historia pasa por ellos y los encuentros y desencuentros de la frívola y casquivana Andie con el timorato de Hugh son la verdadera comparsa.

Te dejo una inquietud para otra velada de cine inglés con temática "amigos disfuncionales": LOS AMIGOS DE PETER (1992), es divertida, inteligente, está el doctor House antes de hacer papelones en Stuart Little, la dirige Kenneth Branagh... ¡vela en esos ratos donde te librás de tu abulia por el cine!

Hernán Schillagi dijo...

Paula: será por eso que veo tan poco cine, porque cuando me engancho con una peli me enrosco mal. Ya me pasó con "La flor de mi secreto" de Almodóvar, en su momento.

Estoy seguro que si hubiese visto "Cuatro bodas..." en los '90(qué envidia que la viste en el cine!) me hubiera pasado lo mismo. Uno se predispone a mirar una "comedia romántica" y espera "eso" y nada más. Ayer lo decía Pinti en su programa de cine, hay que educar al espectador: "que el que va a ver un musical no se queje porque cantan mucho".

Sin embargo, tambien hay pelis como ésta que cumplen con lo propuesto y van un poquito más allá. Los 15 años de esperarla, por suerte, no fueron en vano. La disfruté como loco.

Silvio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silvio dijo...

He de confesar que esta peli la vi con mi cuñada, mi hermano y una supuesta novia durante una siesta que se suponía debía estar cursando.
Es el símbolo de lo inevitable. Léase, el cursado que en ese momento parecía sin sentido, y que ahora más que nunca confirmo así fue; y una novia que por más esfuerzo que pusimos terminó como Andie.
Moraleja 1: Amigo, has saldado una cuenta pendiente. Cursaste lo que debíste cursar hace un tiempo.
Moraleja 2: Las comedias románticas son hollywoodenses. Esta peli tiene un planteo mucho más real.
Moraleja 3: Esa novia la recuerdo con un cariño enorme. Pdría haber sido la madre de mis hijos si otras hubiesen sido las circunstancias.
Moraleja 4: No la volví a ver desde aquella vez, a la peli, a la novia a veces me la encuentro. Y como no me gusta tentar a la memoria, no voy a volver a verla. Prefiero quedarme con aquellos buenos recuerdos que con nuevas amarguras. Por algo así funciona la memoria. Viva 4 Weadings.
Moraleja 5: Lo que digo tiene algo que ver con el tema? Bue, no importa. Es la idea ¿no?

Hernán Schillagi dijo...

Silvio:

Lo que me he reído con tu comentario. Es que recordar una película es un poco hacer un balance de la vida, aunque sea de la supuesta, jaja.

Tu novia(¡!) de ese momento, más que como Andie MacDowell terminó como la novia seducida y abandonada de la 4° boda.

En el caso de ver una peli, en vez de cursar, yo tuve una experiencia con ese bodriazo "basado en una historia real" llamado "Viven". Te juro que a ls 20 minutos prefería estar en el banco tomando apuntes.

Proyecto María Castaña dijo...

Novios y películas... después que me peleé con mi novio universitario, al salida de la facu, me fui al centro a caminar sin sentido como llevaba ya algunos días haciendo, en la puerta del Rex o del Lavalle (ya no recuerdo) encuentro a Fernando y a Daniela (una compañera de Maipú) que me rescatan de esa navegación asfáltica y nos metemos a ver "Perversa luna de hiel" de Polanski. Fue casi una experiencia alucinógena, yo estaba totalmente deprimida y tuve que tragarme la historia de amor-perversión de dos locos... en fin, si la hubiera visto una semana antes, al mentado ex le hago alguna de las maldades que se intercambiaban estos amantes.

Gustavo dijo...

Recuerdo aquella tarde en que vimos VIVEN sobre una alfombra de la calle Alvear, cuando éramos una incipiente manada que duraría más que cualquier otra en tu vida y la mía. Recuerdo que denigramos la actuación de Ethan Hawke, un poco tambien celosos de las babas de nuestras amigas hacia el galán. Pero ahora que en el mismo post se encuentra tu Elogio de la Amistad y la mención a aquél film, disparaste en mí el recuerdo irrefrenable de aquella hermosa tarde en que vimos la tragedia en la nieve. Y no es por desmentirte, pero... pecaría si asegurara que algo de aquella tarde te influyó inconcientemente para nombrar "Viven" en este Post,tan distante en temática y género?
O tal vez, estoy proyectandome, y fue en verdad la belleza de tu retórica quién forzó en mí la reinterpretación romántica de un hecho que de otra manera tal vez hubiese seguido en un tibio anonimato en mi memoria.

sergio dijo...

Amigo, si ve Los amigos de Peter no diga que se la recomendó Paula. Hace 10 años, más o menos, que YO, periódicamente, se la recomiendo.

Aparte:

Paula, ¿qué es eso de "mi novio universitario"? ¿Usted los clasifica de acuerdo a su nivel de escolarización?

Silvio: ¡convide! O sea, esa sustancia que dispara semejante asociación de ideas. Y si no se trata de sustancia alguna sino de su propia naturaleza (la de su pensamiento) dé un curso. Seguro me tiene en primera fila.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: muy bueno tu recuerdo cinéfilo, aunque un poco torturado. Hay veces que uno tiene una astilla, apenas salidita, que molesta en los sentimientos. Entonces viene una película, cual cepilladora o escofina, y te saca en limpio el pedazo. ¡Cuánta crueldad de celuloide! Pero también cuánta catarsis.

Hernán Schillagi dijo...

Gustavo querido: los recuerdos triviales son a veces más cercanos de lo que uno cree. El comentario de Silvio, más la remoción de la memoria emotiva por la película de Newell me disparó inmediatamente hacia esa "juntada furtiva" en la casa de la calle Alvear (¿que 15 años no es nada?) donde un avión se estrellaba en el hielo de nuestra adolescencia para no olvidarla nunca más. La película, horrible. Lo vivido, irremplazable. Valga, sí, la reivindicación para Ethan Hawke en "Antes del amanecer" y "Antes del atardecer".

Soy un convencido que sin la actualización de los momentos pasados en proyectos que nos incluyan, y sin el amor incondicional que se vaya probando y demostrando en sutilezas; de una "manada extraña" se pasa a ser una "bandada de extraños".

Por suerte seguimos siendo los "raros de siempre" que, con sólo olfatearse un poco, nos ponemos a ladrar al unísono -y con descaro- algún tema de Fito Páez.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio! Para ser honesto, ni me acordaba de tu recomendación. Pero estoy más que seguro que cuando vea esa película olvidaré las recomendaciones y sólo serán agradecimientos.

Aunque sí recuerdo LA GRAN RECOMENDACIÓN que me hiciste hace unos 12 años en los préstamos especiales de la biblioteca de la Facultad. En lugar de sacar "El comentario gramatical", inconcientemente te hice caso y me llevé para esas vacaciones un par de libros que me quemaron (para bien) la cabeza de poesía: "De tanto desolar" de María Negroni era uno, y "Las iluminaciones" de Rimbaud el otro. No puedo saber si hubo algún otro más, pero con esos fue suficiente para que me dejara arrastrar por un río del cual nunca alcanzaré la orilla.

Proyecto María Castaña dijo...

Sergio: tuve tres, para no dar nombres son: el secundario, el universitario y el laboral. ¿Vio? No son todas clasificaciones por nivel de escolaridad, el proletariado también estuvo presente. ¿Qué vendrá? ¿Mi novio postitulado? Ojalá.
Desde ya, los increpo a que si conocen a uno cuasi-titulado, titulado o postitulado, le den algún datito de mi persona. Lo digo porque todos conocen el dicho de "que se pasa el tren" y yo no sé si se me ha pasado el mío, pero ya escucho las bocinas y veo a la gente en el andén corriendo con sus maletas.

(Perdón Schillagi, sé que tu blog no es una agencia matrimonial, ja).

Hernán Schillagi dijo...

Paula: acabo de leer en la última Ñ de Clarín que una poeta va a ir al próximo Festival de Poesía de Rosario con el firme propósito de conseguir un novio. ¿Sos vos?

Proyecto María Castaña dijo...

No, pero podríamos ser dos... además yo no soy poeta, soy una caradura del verso libre.

Además,¿cuándo es ese festival? ¿El Desaguadero ya consiguió corresponsal para cubrirlo?

Fragaria Vesca dijo...

¿Será una relación estadística: a 4 alegrías, 1 tristeza? De ser así, salimos ganando. Brindemos por la fortuna de la extraña manada.

Siguiendo con lo inglés, aconsejo un viejo programa de humor en el que actuaban Stephen Fry y Hugh Laurie: "A bit of Fry and Laurie".

Hernán Schillagi dijo...

Fragaria: ojalá esa estadística tan positiva fuera real. Si no por qué existe el dicho "No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista", ja! Aunque siempre que llovió...

Gracias por arrimarse a la manada, parece que el frío la tenía en silencio, pero sin dejar de pensar y producir.