sábado, 21 de julio de 2012

Un poema para leer con la nariz


desde adentro


a veces pienso que escribir poemas
cuentos cartas mails post mensajitos
en la heladera del facebook
tiene una cierta analogía con soplarse la nariz

ya sé que puede sonar escatológico
pero hay que detenerse un minuto
y reflexionar contar los latidos del cursor
una dos treinta veces

porque inmediatamente después
de que estremecemos con una fuerza inusitada
todos nuestros cornetes sobre el clínex
abrimos el arrugado papel
y con perverso asco
observamos toda esa masa viscosa
mezclada con sangre y recuerdos
que estaba hace segundos en nuestro interior
entonces nos avergüenza y la tiramos a la basura

a veces pienso que a la literatura le sobra audacia


HERNÁN SCHILLAGI

4 comentarios:

Antonio dijo...

Buenas, enhorabuena por el blog, me gustaría intercambiar enlaces contigo y que nos sigamos mutuamente.
Un enorme saludo desde http://orgullobenfiquista.blogspot.com/
http://bufandasybanderasamps.blogspot.com/

sergio dijo...

Amigo:

Me gusta mucho este modo de ver un asunto harto tratado en la historia de la literatura. Si uno lee lo que opinaba el joven Borges de la obra de, pongamos por caso, Alfonsina, y lo comparamos con ciertos poemas de la adultez del propio Borges, percibimos que en un punto es muy difícil esquivar la subjetividad del que escribe. Sontag dice que no está bueno leer la obra de un sr en base a su biografía, pero que sí se puede saber sobre la vida de un escritor leyendo su obra. Obsesiones, temas, estilos presentan (¿delatan?) a quien escribe mucho más que una pesquisa policial. Más si lo que sale es una masa viscosa que, pese al asco, puede ser examinada, analizada, evaluada. Una masa de la que se puede aprender algo (¿no es para eso que leemos literatura?)

Hernán Schillagi dijo...

Amigo: gracias por la catarata de comentarios. No me simpatiza mucho el ver la vida de un autor a través de su obra, como tampoco los vaivenes literarios motivados por tal o cual experiencia. Sí acepto que -ficción más, ficción menos- algo se cuela (o moquea).

El escritor escribe para los demás, pero entre esos a los que le escribe también está él mismo. Tal vez de ahí viene la "audacia" de la que hablo.

javieramena89 dijo...

Por otro lado sonarse la nariz parece ser igual de necesario que botar nuestra mucosidad literaria por allí. La diferencia es que al botar el papel nos desentendemos del residuo y fb por ejemplo lo guarda todo.