domingo, 14 de marzo de 2010

Un poema «magistral»




ingeniería de control


mientras lava los platos
los apila como si fuera un constructor
vasos tazas de café ollas y cuchillos
de un acero que resiste el óxido
la rutina y las uñas de la virulana

toda una noche en castigo bajo el agua
aplaca la espuma de la cerveza en los bordes
la grasa abominable de los fondos cucharas
cucharitas devuelven contra la bacha
una percusión involuntaria que alerta «no hay
tragedia que no empiece por casa»
y el último tenedor es una antena
de una ciudad futurista bajo la lluvia
en la que advierte se dejaría habitar pero
se vuelve hacia la ventana hacia la sequía del presente
se vuelve porque mañana le espera
nada más que el riesgo de las altas cuotas
de un lavavajilla automático

7 comentarios:

sergio dijo...

Dos cosas:
1. es correcto hablar de una noche "en" castigo? Si es correcto, suena raro y no muy bien.
2. ¿Quién "se" dejaría habitar? No entiendo a quién se refiere.

Otras dos cosas:
1. Me parece muy interesante esta poesía enunciada por un sujeto masculino (constructor) que se acerca a un mundo tradicionalmente femenino. Es algo así, como la poesía de una nueva masculinidad.
2. Me resultaría insoportable vivir en un mundo en el que de pronto todo se torna tan pero tan extraño. Mi neurosis necesita un mínimo de "realismo".

La última cosa:
me gusta este desvío de su poesía (?) luego de su paso por la ciencia ficción.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio:

Primeras dos cosas:

1- creo que sí, porque tranquilamente uno puede decir "en penitencia". Aunque lo más usado sería "Una noche castigada... la espuma de la cerveza". Pero aquí lo que se quiere lograr (¡!) es la ambigüedad: ¿En castigo la espuma de los vasos o el yo que lava los platos? Igual si suena feo lo cambiaré por "en penitencia".

2- Quien lava los platos siempre es uno y ya está enunciado al comienzo (aunque con reservas) por la voz lírica (pseudonarradora).

Segundas dos cosas:

1- La única marca posible de género es la que Ud. indica, pero está precedida por una comparación: "como un constructor...". Constructores, generalmente, son siempre hombres, es cierto. Sin embargo podríamos decir "Ella, como un constructor, apila los platos" Y no faltaríamos a la verdad. No sé, no cierro la posibilidad de que el personaje pueda ser una ama de casa aburrida. Lo dejo a tu criterio, como dice K. Jelinek ;-)

2- ¿Qué más realismo que fregar la vajilla? Por eso mismo el/la protagonista del poema "magistral" sale corriendo. No soporta que la imaginación le demuestre el estancamiento letal que tiene.

Por último:

Gracias, amigo. De los varios caminos para salir de la escritura de un poemario, quizá el mejor es seguir hacia adelante haciendo eses (y heces) y mirar atrás lo menos posible. ¡Cómo cuesta!

Proyecto Maria Castaña dijo...

En estos meses he sufrido varias reencarnaciones en vida, debo tener el cuerpo muy leve y se me sube gente inesperada. Le comentaba, poeta, que hace un par de semanas me habitó Nené Cascallar y su melodrama, hoy día, mientras mis alumnos hacían una tarea, asaltó mi cuerpo la polifacética poeta Belén Francese y dejó sobre mi cuaderno estas líneas inspiradas en la lectura de su texto magistral:

En la pileta aguanta erguido el tenedor/ espera impaciente que lo limpien con ardor/ pero el ímpetu mañanero no existe/ y la grasa entre sus dientes se resiste.
Ella navegará el destino de tanta gente/ arruinar sus lindas manos con detergente.
Sorbe el café amargo y mira la olla/ que el tiempo no mella ni el golpe abolla./ En su frugal desayuno la burguesita sueña/ con el artefacto del que ya se siente dueña/ ¡Lavaplatos a 50 cuotas sin interés!/ ¡ay!, ya se ve pagando puntualmente cada mes.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: ¡Qué bonitos que le salieron los versitos! ¿En Intrusos se los dejarían leer como a la Francese? Mmmmmh...

Me encantó. Sobre todo las "arrimas" gente/detergente, jaja. Creo que nunca podría escribir frente a los alumnos. ¡Se ve que los suyos se portan muy bien!

Gracias por esta inspiración. Ah, la próxima vez que Ud. y Pereyra vengan a cenar a mi casa, quizá los agarre más "inspirados" y me ayuden a lavar la pila de platos ;-)

Proyecto María Castaña dijo...

Lo mejor es lavar los platos apenas terminada la cena, toda la mugre está blanda... ¡¡¡pero da tanta pereza!!! Solo espíritus antiguos, estoicos, prusianos como el de mi vieja se ponen a fregar mientras los demás comen el postre, no le entra ni con balas que así no se disfruta de la vida. Mi nona, si tenía una mesa larga -la de fin de semana, por ejemplo- entre que servía, sacaba del horno y fregaba ni se sentaba. Tradiciones rígidas italianas que están muriendo conmigo y mi hermana.
Sobre los alumnos, las primeras tres semanas casi todos piensan que soy medio perra y trabajan en silencio. Después me sacan la hilacha de mi bondad intrínseca y ahí ¡me tengo que poner a remar!

La libelula dijo...

qué loco que logre hacer poesía de la rutina aburrida y el tedioso arte de lavar los trastos (oh sí, es muy simpático ese término gallego =P)

Mis congratulaciones.

PD: yo sí quiero un lavavajillas. :D

Hernán Schillagi dijo...

Libélula: no todo lo que reluce es "magistral". Unos amigos míos, cansados de que se les juntaran los "trastos" de una semana, se compraron un lavavajilla. El detergente es más caro, ocupa un lugar enorme en la cocina y hay que hacerles una pasada a los platos, los vasos y las ollas, porque no les puede quedar nada de restos de comida. ¡Si después de hacerles la pasada no cuesta nada lavarlos!

Gracias por las palabras de aliento. Igual es loco también hacer poesía con lo extrordinario.

Un abrazo.