sábado, 18 de julio de 2020
Reescribir a papá
domingo, 28 de junio de 2020
«Fritanga maravillosa», la autobiografía involuntaria de Schillagi
Hernán Schillagi, escritor y docente nacido en San Martín allá por el aciago 1976, es a esta altura de la tinta y los bits uno de los nombres insoslayables de la literatura de Mendoza, en virtud de una obra sólida y profunda, cuidadosa tanto en su concepción temática como estética.
Tal apreciación, subjetiva por cierto, puede corroborarse -o refutarse, por qué no- repasando sus incursiones en la poesía con Mundo ventana, Pájaros de tierra y Gallito ciego, entre otros; en la narrativa con las novelas De los Portones al Arco y Los cuadernos de Gloria; en los microrrelatos de El dragón pregunta; y en el ensayo con La visión del anfibio y el flamante Fritanga maravillosa.
Del deseo y la intensidad
Por qué motivos alguien insiste en hablar en primera persona sobre situaciones que no le sucedieron del todo, que apenas fueron un roce cercano. Algunos responderían que es la ficción.
Sin embargo, lo escrito, visto, leído y vuelto a escribir aquí es absolutamente cierto, y no tanto: ensayos que surgen del deseo y la intensidad, crónicas de un acontecimiento microscópico, imperceptible para quienes transitan distraídos por esta realidad precipitada y servil.
Quizá, la suma de estos textos den el resultado lenguaraz y distorsionado del que escarba siempre en el mismo cajón de las palabras: una autobiografía involuntaria, expuesta y solapada en un único gesto acerca de mis pasiones (la lectura, el fútbol, el mate), de mis obsesiones (la escritura, lo cotidiano), como también un testimonio de mi perplejidad ante la tecnología y el comportamiento humano.
Como un Cesare Pavese un tanto descarado y meridional, que enfrenta el abismo de lo desconocido a punta de poesía y argumentos, elevo la apuesta y declaro: vendrá la muerte y leerá tus PDF.
lunes, 15 de junio de 2020
Fritanga maravillosa, de Hernán Schillagi
UNA AUTOBIOGRAFÍA INVOLUNTARIA
Por qué motivos alguien insiste en hablar en primera persona sobre situaciones que no le sucedieron del todo, que apenas fueron un roce cercano. Algunos responderían que es la ficción. Sin embargo, lo escrito, visto, leído y vuelto a escribir aquí es absolutamente cierto, y no tanto: ensayos que surgen del deseo y la intensidad, crónicas de un acontecimiento microscópico, imperceptible para quienes transitan distraídos por esta realidad precipitada y servil.
Quizá, la suma de estos textos den el resultado lenguaraz y distorsionado del que escarba siempre en el mismo cajón de las palabras: una autobiografía involuntaria, expuesta y solapada en un único gesto acerca de mis pasiones (la lectura, el fútbol, el mate), de mis obsesiones (la escritura, lo cotidiano), como también un testimonio de mi perplejidad ante la tecnología y el comportamiento humano.
Como un Cesare Pavese un tanto descarado y meridional, que enfrenta el abismo de lo desconocido a punta de poesía y argumentos, elevo la apuesta y declaro: vendrá la muerte y leerá tus PDF.
HERNÁN SCHILLAGI
San Martín, otoño de 2020
lunes, 8 de junio de 2020
Algunas frases que dejó la cuarentena
*No hay gmail que por bien no venga.
*Tanto va el dedo a la tecla que al final se envía.
*A cada chancho le llega su COVID.
*Si te gusta el videollamado, aguantate la interferencia.
*Y en la calle codo a codo, somos mucho más que tos.
*La letra con plataforma virtual enter.
*Más vale virus conocido que virus por conocer.
*Tapabocas vemos, caras no sabemos.
sábado, 23 de mayo de 2020
Un viaje cargado
Si en el viaje de vuelta del aserradero, luego de cargar en la chatita Fiat 1500 anaranjada unos tablones de MDF y dos rieles metálicos para el proyecto «Biblioteca Familiar», el fletero te cuenta con la nariz fuera del barbijo que fue combatiente de Malvinas, que vio al Espíritu Santo mientras buscaba un milagro para su hija enferma y que se probó de 11 en Independiente de Avellaneda; serán los 300 pesos mejor invertidos de este año. «Y un corazón no se endurece porque sí...», cantaba el Indio Solari.
domingo, 3 de mayo de 2020
Romance del prisionero en cuarentena
cuando no hay ventilación,
cuando barbijos reclaman
y están los arcos sin gol.
y no hay nadie en el balcón,
cuando los desconectados
buscan señal en el hall.
que sigo en esta ilusión;
que ni sé cuando termina
ni cuando en un coche voy.
que me mostraba el color.
Tapómela un limonero;
déle Dios mal floración.
sábado, 25 de abril de 2020
Héroes no tan anónimos
Salgo a la calle de la cuarentena. Un mapeo cerebral anterior me asigna un itinerario conocido y peligroso: cajero automático, Rapipago y carnicería. Pero antes de enfrentar el exterior, me calzo un tapaboca y unos anteojos oscuros como si fuera el yelmo de una armadura perdida.
HERNÁN SCHILLAGI







