clima de época
clima de época
Pasé y las vi. En realidad, no entendí lo que mis ojos se habían topado tras la luz verde, esa que nos deja seguir hacia las preocupaciones del día: una mancha oscura y efervescente adosada al semáforo. «¿Qué hacen allí esas avispas?», me pregunté. Quizá, en su vuelo de hambre y producción melífera, una roja luz les indicó un alto en el camino y lo vieron como un hogar luminoso, cambiante.
No es por moverles el avispero a los incautos transeúntes, que pasan con la cabeza gacha por miedo a ser aguijoneados por los precios altos, ni avispar a los agentes municipales de diversión nocturna, pero temo que en ese camoatí han instalado un boliche. Zumbidos libidinosos, bailes con palabras de miel, rodeos seductores y meneos de “cinturita de avispa” (¡claro que sí!) se dan cita en esas paredes hexagonales de fibra vegetal.
Lo que más suena entre el amarillo, el rojo y el verde: Sting y una de Los Ratones Paranoicos de los 90: «La avispa, / llega a mi mente cuando / dejo de hablar…». Por eso me quedé mudo cuando me acerqué, las miré con fascinación y sentí la picadura en una parte de mi cerebro. Dignas de una comedia de Aristófanes, encaramadas sobre un cíclope multiplicado, estas avispas disparan frases punzantes en el buscador mental: «Año de avispas, bueno para las viñas», dice el refrán popular; «La abeja y la avispa liban las mismas flores; pero no logran la misma miel», leo a golpe de teclado; como también ese aviso de Shakespeare: «Si soy como una avispa, mejor ten cuidado con mi aguijón».
Por eso, como un semáforo en medio de la noche, trato de encontrar luces y significados, mientras los autos pasan sin advertir —ni respetar— las señales.
HERNÁN SCHILLAGI
nido en la garganta
escucho el aleteo de las palomas
sobre el parral de febrero
ramitas vienen ramitas van
para construir un nido que se oculta
de los depredadores
su torpe arquitectura se basa
en apilar cada miedo en sostener lo frágil
en conocer el vacío y hacerle frente
con unos huevos a punto de explorar
todo un espacio aéreo de edificios
antenas cables y torres de alta tensión
escucho también el ronroneo de un gato
que hace equilibrio entre el hambre y la noche
el picoteo de los chimangos en el aire
el chapoteo de unos gorriones
y el deletreo sobre un teclado
que apila mensajes de supervivencia
y afila una por una las palabras
para unas palomas y su nido
HERNÁN SCHILLAGI, inédito
HERNÁN SCHILLAGI (Inédito)
para leer en un acto escolar
te han encargado escribir
un poema para leer en el frío
del patio escolar unos buenos versos
que hablen de un pasado de gloria
donde el vil enemigo avanza
pero una página mejor y su tinta
lo detienen para cavar como trincheras
líneas donde la rima es una granada
que explota para adentro y anota
heridas banderas cadáveres
aunque en batallas del presente
sobre una partitura que escarcha
las baldosas se resiste una estrofa
a ser nombrada por un
hielo extranjero
HERNÁN SCHILLAGI (inédito)