viernes, 25 de mayo de 2018
Sobre "Los cuadernos de Gloria"
HERNÁN SCHILLAGI deleita con ‘Los cuadernos de Gloria’, una novela sencilla, amena, emotiva, que mereció el primer premio en su género, del Certamen Literario Vendimia 2017.
La prosa, llana, precisa y para nada mezquina, está exenta de adornos así como de golpes bajos, tentación siempre posible debido al tema.
El relato, en primera persona, da cuenta de las peripecias de un niño, tan querible y sincero como los otros personajes, particularmente la abuela Gloria. Entre otras virtudes, hay una escandida dosis de ternura, de alegría de vivir y de crítica que permiten la identificación desde la primera página.
A medida que se avanza, el autor nos sumerge en ese único paraíso que es la infancia y que, aun cuando ha sido dolorosa, la revivimos en los momentos gratos tanto como en aquellos que nos dejaron una marca, un sello, más la loable posibilidad de reflexión sobre la condición humana.
La solidez narrativa, la capacidad para elegir el material literario de ese mare magnum que es la memoria y haber encontrado el tono, que se mantiene de una punta a la otra, hacen de esta una novela inolvidable y da cuenta, una vez más, de la madurez de nuestros escritores.
Los personajes se nos quedan y dialogan con los propios de cada uno. Es que, a la vez que Schillagi nos atrapa con la verosimilitud de un relato bien contado, subyace un texto aleccionador, desde un tiempo y un lugar que, por la calidad, se torna universal.
ANDRÉS CÁCERES, periodista y escritor
viernes, 20 de abril de 2018
Un poema de fierro
hierro y camino
De un sueño lejano y
bello, viday,
soy peregrino…
Atahualpa Yupanqui
no hay
sonido que no conozca
o más bien
no existe un solo ruido
de ese
árido planeta nombrado como calle
que no
esté obligado a recorrer
las
vueltas del pabellón auditivo
para
meterse en mi cabeza
sin aviso
ni piedad
por eso es
que despreocupado
vuelvo a
pie de un encargo del albañil
«una
varilla del ocho» había pedido
es decir doce
metros de hierro en mi mano
que traigo
sobre el asfalto a la rastra
y las
chispas saltan contra la tarde
como
fugaces estrellas sin deseos
aunque son
los chillidos férreos inflexibles
los que anuncian
a todo el que se dé vuelta
y quiera
escuchar «cuidado
los
cimientos de una casa
dependen
de mí soportan en mí
y estos
gritos tan agudos y luminosos
serán las
columnas de un silencio
hogareño
que ni todo el cemento gris
podrá
ocultar cuidado tengan cuidado
he dicho
no soy tan fuerte como parezco»
miércoles, 28 de febrero de 2018
La vida enterrada
ALGUNAS PERSONAS llevan recorridos muchos kilómetros, pero esto no quiere decir que sus vidas sean un viaje. Ella lo piensa mientras cierra la ventana de la cocina. Las verduras ya están listas. El vapor se ha disipado y ahora, con el aceite de oliva, dibuja caminos dorados sobre el puré. «Si tuviera a quién contarle qué es lo que vi en mi último paseo». Sin embargo, no hay un nieto, una hermana ni un vecino para desanudar las palabras que se le trenzan en el pecho.
Tal vez, unos ojos se puedan acercar distraídos desde el alféizar de la ventana hasta la mesa, luego tomar asiento y servirse lentamente un vaso de vino común. Los ojos no son capaces de escuchar ni de beber –eso está claro–, pero tienen la posibilidad de arriesgarse a leer lo que los labios dicen y transcribirlo [...]
HERNÁN SCHILLAGI, fragmento de la novela "Los cuadernos de Gloria" (2017)
sábado, 24 de febrero de 2018
Bitácora secreta
DIBUJAR HISTORIETAS supone un doble encierro para las palabras. El cuadro, en primer lugar, contiene el dibujo y los diálogos, como un cerco que juega a ser ventana a la vez. Por otro lado, el globo, ejecuta un segundo cerrojo a lo que dicen los personajes. Siempre me gustó la forma en que los italianos eligieron dar nombre al cómic: «fumetti». Es decir, una nubecilla, un humo se interpone ante el silencio para que las palabras sean posibles. La idea de lo efímero es más evidente, más real. Porque tenemos la ilusión irresponsable de que lo dicho se disuelve en el aire. «Uno es esclavo de sus palabras y dueño de su silencio», me decía Gloria en ocasiones. Este viejo aforismo no funcionaba para las viñetas que yo delineaba desde los diez años con detectives en apuros. Todos conocen que los pensamientos pueden leerse en las historietas, solo hay que hacerlos salir en globos pequeños de la cabeza del personaje y rodearlos con una nube espesa. Mis investigadores privados, entonces, se cuidaban mucho de pensar, pero por alguna inexplicable razón tenían la facultad telepática de descubrir a los asesinos siempre que regresaban al lugar del crimen. Pero dejé los dibujos cuando tomé conciencia de que las historietas me interesaban menos que las historias. Eso sí, las palabras siempre portan cadenas. Pesadas cadenas [...]
HERNÁN SCHILLAGI, fragmento de la novela "Los cuadernos de Gloria" (2017).
miércoles, 21 de febrero de 2018
Un poema ausente
dolor fantasma
suaves
lluvias humedad y calor
en aumento
para una tarde de domingo
que
amenaza con ser cumplida
hasta la
última hora que atenaza
porciones
de un cuerpo gris
distante
sacudido por la sombra y el deseo
de una
parte que ya no está un extremo
que podía
darle forma a los abrazos
porque sin
más una información falsa
se ha
disparado desde el cerebro
y recorre
los tejidos nerviosos
para toparse
con la ausencia
en aumento
la humedad el calor
y las
lluvias que suaves van a dejar
pequeños
charcos sobre la tierra
alertan el
reflejo espectral de un duelo
o de un
sueño que todavía cierra los ojos
y cae para
adentro como las cadenas
de un
fantasma oculto y deforme
que canta ilusionado
contra nadie
HERNÁN SCHILLAGI, de «Castillos sonoros» (inédito)
miércoles, 31 de enero de 2018
Un poema en la nieve
un villancico extraviado
me
desperté así con una frase
en la
cabeza «no funcionan los juguetes
que me dio
la realidad» entonces
fui hasta
la ventana para ver cómo
un mundo
blanco se desplegaba
donde la
nieve iba borrando de silencio
los tilos
que rodean la plaza «navidad
navidad»
cantaba por mientras mi hija
en una
especie de villancico extraviado
y meridional
sin embargo no
no pude
explicarle que el invierno
recién
comenzaba que el cine
con su maquinaria
prodigiosa
no conoce
de hemisferios
ni de
chimeneas apagadas
con
cuarenta grados a la sombra
es decir
no tuve corazón
en medio
del frío inclemente
para
precisar esa verdad de calendario
aunque los
latidos de una alegría
futura empezaran
sin aviso
a darle y
darle cuerda
HERNÁN SCHILLAGI, de «Castillos sonoros» (inédito)
jueves, 11 de enero de 2018
Un poema en el cine
hollywood en la cabeza
un león abre la boca muestra sus dientes
y el mundo quiere meterse en tus ojos
cuadro por cuadro con luces magnéticas
banda de sonido y hasta escenografía
porque una ilusión de continuidad
podría ser una casa fija en la cabeza
una casa que soporta la lluvia
en medio de la noche donde los personajes
cobran vida voz y cuerpo narrativo
para el suspenso el drama o el terror
que cada palabra oculta provoca
cuando el rugido que estremece la pantalla
de tus secretos es una película
antigua en blanco y negro muda
HERNÁN SCHILLAGI, de «Castillos sonoros» (inédito)
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