un nuevo hogar
a ella le gustaba visitar casas en venta
a ella le sobrecogía el corazón sentir el
eco
de sus pasos en los cuartos vacíos a ella
también
le erizaba la piel sentirse amenazada por
la presencia
única del vendedor inmobiliario en los
pasillos oscuros
a él le gustaba que le tocaran clientas
solitarias
a él le sobrecogía el corazón echarle
llave
a una casa deshabitada a él además
le erizaba la piel el tono de voz de una
mujer
con miedo en los pasillos sin luz
«aquí se podría gritar y nadie vendría
a mirar qué sucede» dijo ella
«salvo que los gritos fueran capaces
de derrumbar las paredes» dijo él
uno de los dos sonrió primero
pero la penumbra apresada dentro de la casa
no permitió que alguien lo viera
para poder narrarlo tiempo después
HERNÁN SCHILLAGI






